Discurso de Estudiante de MAEG XVIII, Lic. Pablo Escorcia.


Quiero compartirles que, ni lo más grandes eruditos de la Real Academia Española creo que podrían ser capaces de encontrar una palabra que me ayude a describir el nivel de satisfacción y alegría que siento por haber culminado esta etapa en mi vida. Queridos amigos, sé que ustedes también sienten lo mismo y les digo qué “No es para menos” porque hoy finaliza aquel viaje que hace dos años emprendimos juntos, motivados por una meta común. Obtener nuestro título de maestría.

            Este acto solemne, no es más que la mejor evidencia para demostrar que esta etapa de nuestras vidas está cerrando con broche de oro y que este título que estamos por adquirir, más que una línea nueva dentro de nuestra hoja de vida, es el reflejo de que somos mejores profesionales; y más que eso, diría que somos mejores personas.

Entramos a este programa estando conscientes de que un sueño no se convierte en realidad con tan solo soñar. El trabajo duro y la dedicación era lo que nos iba a permitir estar en este preciso momento, frente a nuestros seres queridos celebrando nuestra graduación.

Llegar hasta aquí ha sido difícil para todos, hemos renunciado a muchas cosas, pero sobre todo a tiempo de calidad con nuestras familias y amigos. La verdad es que muchas veces el camino correcto no siempre es el más fácil, pero suele ser el más gratificante. Así que celebremos en grande este día porque lo tenemos más que merecido.

            A pesar de toda la alegría que estoy sintiendo en este momento, no puedo lograr evitar que la nostalgia invada mi cuerpo. Y no lo digo porque ya no vamos a tener los desayunos de todos los sábados, sino porque fueron 22 meses juntos, tiempo suficiente para crear fuertes lazos de amistad y lograr acumular un sin número experiencias invaluables juntos. Estos lazos nos permitieron trabajar como un solo equipo y motivarnos los unos a los otros a perseverar hasta el final.

No suelo ser una persona que expresa abiertamente sus emociones y lo saben, pero, quiero decirles que los aprecio muchísimo y espero que hayan aprendido de mí al menos un poco de todo lo que logré aprender de ustedes. Uno de los mayores valores de esta maestría fue haberla compartido con ustedes. Queridos amigos, en realidad no podría imaginar que sería el MAEG XVIII sin ustedes.

            En breves momentos, seremos llamados de uno a uno para que pasemos al frente, a recibir el título que nos acredita como Máster en Gerencia Empresarial. Honestamente, ¡Resulta Emocionante con tan solo pensarlo! Y la verdad no tenemos razón para no estarlo. Vienen nuevas oportunidades en nuestras vidas personales y profesionales, las cuales vamos a recibir con mucha esperanza y optimismo para seguir trabajando en alcanzar hasta el último de nuestros sueños más profundo.

            Pero, así como este logro hará que lleguen nuevas oportunidades a tocar nuestra puerta, también vendrán acompañadas de nuevos desafíos.

En el momento que estaba escribiendo este discurso, se formularon en mi mente algunas preguntas sobre ¿Qué significa ser Master? Sobre todo, en nuestro contexto actual, ¿Qué responsabilidades estamos adquiriendo de forma intrínseca? Quisiera que me permitieran compartirles algunas de las conclusiones a las que llegué de forma concreta.

Antes de esto, permítanme comentarle unos datos de forma breve. Recientemente, Nicaragua está siendo nombrada por distintos organismos internacionales como una de las naciones de más rápido crecimiento, en Centroamérica e incluso en América Latina, en los últimos 5 años. Ha sido capaz de duplicar su Producción Nacional y ha logrado implementar políticas que le ayudaron a reducir considerablemente, los niveles de pobreza general y pobreza extrema. Podríamos seguir nombrando algunos logros adicionales, pero finalmente llegaríamos a la conclusión que nuestro país parece llevar un buen rumbo, pero (le agregamos una colita al final) aún es frágil.

Desafortunadamente, tenemos una lista larga de oportunidades de mejora como la falta de infraestructura productiva, los altos niveles de informalidad en nuestra economía y los altos niveles del sub empleo. Además de los bajos niveles de productividad, la insuficiente disponibilidad para calificación de nuestra mano de obra, y nuestra insuficiente capacidad para crear e innovar. Todo esto hace, que en su conjunto, posicionen a nuestro país aún como el tercer país más pobre de América Latina.

            Creo que se estarán preguntando ¿Por qué les dije todo esto? Y la respuesta es bien sencilla. Esa es apenas, una pequeña pincelada de la situación en la que estábamos al momento de entrar a este teatro y la verdad es que seguirán siendo las mismas, aún después que salgamos. La diferencia yace en que considero que a la salida, estos temas no deberían de ser ignorados y deberíamos sumarlos dentro de nuestra lista de deberes o nuevas responsabilidades como Máster. Queridos amigos, creo firmemente que todos ustedes tienen la capacidad suficiente para convertirse en agentes de este cambio.

            Quizás el panorama que les expliqué no suena muy halagador. Esa es la realidad en la que vivimos y no debemos permitir que nos desaliente. Cada vez más el mundo se está volviendo competitivo, incluso naciones enteras están en una carrera sin fin, por llegar al primer lugar. Por tanto, debemos ser optimistas y no solo debemos adaptarnos a este entorno; sino que debemos luchar por cambiarlo y hacerlo mejor cada día. Que el individualismo nunca se apodere de nuestra mente y que el trabajo en equipo y el bien común, nos guíen hacia el futuro.

            Todos tuvimos una primera motivación personal o profesional que nos llevó a decidir que teníamos que estudiar una maestría. No hace mucho, me puse a meditar ¿Por qué decidí entrar a este programa? Y para ser muy honesto, llegué a la conclusión que una de mis mayores motivaciones fue mi pasión y vocación por la enseñanza. Pero, para enseñar, primero tenía que aprender y para mí esta es una forma de devolver y agradecer todo lo que he recibido en mi vida y me mantiene motivado a siempre estar en constante búsqueda de nuevos conocimientos.

            Amigos, aunque sientan que no tienen la vocación, les invito a que lo intenten. Además, creo que cuando aprendemos algo que otros desconocen, tenemos la responsabilidad de compartirlo. Pensemos en que nuestro país necesita profesionales más capaces de emprender e innovar constantemente y si nosotros logramos compartir lo que hemos aprendido, entonces habremos aportado enormemente a esta causa.

            El conocimiento también es poder y depende de ustedes como usarlo. La historia misma nos ha enseñado ejemplos de cómo el conocimiento puede usarse para buenas y malas acciones. Pero nosotros tenemos que retar a la historia y demostrarle que podremos satisfacer nuestras necesidades personales y profesionales, mientras en el camino para lograrlo, extendemos nuestra mano a otros que quieren emprender un viaje similar al que hoy estamos culminando o incluso ayudarlos a llegar más lejos.

A partir de hoy, comenzamos a ser ex alumnos de esta Alma Mater, quien lleva el nombre de Santo Thomas More, un hombre que supo llevar una vida ejemplar con altos valores humanísticos y siendo fiel a sus principios e ideales. Son estos mismos principios y valores, que la universidad nos inculcó durante estos años y para mí ha marcado la diferencia.

Más allá de los instrumentos analíticos y conocimientos técnicos de la gerencia, logramos aprender habilidades y destrezas, que en el mundo moderno que hoy vivimos son una necesidad. Liderazgo, ética, comunicación, trabajo en equipo, pensamiento crítico, analítico y estratégico son las habilidades que nuestra casa de estudio nos ayudó a desarrollar y que nos permite tener un valor agregado en el mercado laboral.

Esta experiencia de vida también nos ha permitido seguir definiendo nuestro carácter, aprendiendo a ser firmes con nuestras ideas, principios y valores y estar dispuestos a defenderlos con todo coraje y pasión, pero sobre todo con mucho respeto. Un carácter bien definido nos hace recurrir a todo lo que hemos aprendido, pero también nos concientiza a aprender lo que aún nos falta.

            En nombre de mis compañeros y de forma personal quisiera aprovechar la oportunidad para dar unos agradecimientos.

En primer lugar, agradecemos a Dios, nuestro creador, por habernos regalado el privilegio de la vida, la salud y las fuerzas necesarias para perseverar hasta el final.

Personalmente agradezco a mi familia, especialmente a mis padres, por su amor y apoyo incondicional y por haberme inculcado los valores fundamentales y que luego fuí desarrollando con educación contínua. Queridos padres, gracias por acompañarme en este momento tan especial en mi vida profesional.

A mi novia Kelly, quien también me motiva e inspira a querer ser mejor persona cada día. Mi amor, desde acá te mando un beso por cada segundo que tuve que ausentarme de estar tu lado. Este logro también es tuyo.

A todos mis compañeros del MAEG XVIII, les doy un fraterno y caluroso abrazo por acompañarme en este trayecto de mi vida y por su amistad y apoyo incondicional.

Particularmente, quisiera extender mis más sinceros agradecimientos a aquellos con quienes tuve la oportunidad de compartir más de cerca los desvelos y divertidas sesiones de repasos. Carla, Olga, José, Álvaro, Alexis, Sandra, Magda y Lineth, siempre seremos el Grupo 2 y Asociados.

Al esposo de la Carlita, Guillermo Thomas. Quién sin querer queriendo fue un miembro más de nuestro grupo de estudios. Mi mayor agradecimiento, pero también mis disculpas por haberte desvelado casi diario por dos años. Sé que hacíamos mucho ruido sobre todo cuando teníamos los niveles de “stress” al máximo por los casos de Gerencia de Operaciones. Pero ya se acabó, ya podrás dormir tranquilo.

Quiero extender de mi parte y de todos mis compañeros un especial agradecimiento a todo el claustro de profesores de la universidad que con todo amor y dedicación nos compartieron sus conocimientos y experiencias. Estamos conscientes del trabajo que se requiere al momento que alguien se compromete a enseñar; por eso, les agradecemos enormemente por cada segundo del tiempo que nos brindaron. Ustedes también son parte de este éxito y fueron las bases para nuestro crecimiento.

Por último, pero no menos importante, queremos elevar nuestros agradecimientos a la Universidad Thomas More, a sus autoridades y a todo su personal. Ustedes fueron las garantes de que esta experiencia fuera lo más placentera posible y por eso les estaremos eternamente agradecidos.

Quiero cerrar este discurso citando una frase de Isaac Newton que me gusta mucho: “Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”. Futuros master, licenciados e ingenieros, los reto a que no veamos esto como el fin de nuestra etapa de aprendizaje; porque somos seres en constante evolución. El cielo es el límite, quiero escuchar sólo lo mejor de ustedes en un futuro. Nicaragua es un país inmensamente rico y existen oportunidades que podemos aprovechar al máximo; no vean solo el árbol, sino el bosque completo.

No les digo adiós, porque decir adiós significa irse lejos, e irse lejos significa olvidar. Lo último que quiero es olvidar esta maravillosa etapa de mi vida.

Por tanto, hasta luego queridos amigos.

Gracias.

MAEG XVIII
Discurso de Valedictor
Lic. Pablo Escorcia
28 de Enero de 2017