Valedictor de X Graduación de Licenciaturas e Ingeniería Lic. Jaime Altamirano Porta

Jaime Alberto Altamirano Porta. Esta noche es para mí un gran honor poder dirigirme a ustedes para celebrar el esfuerzo personal de estos jóvenes, compañeros míos, a los cuales les doy mis más sinceras felicitaciones. Cuando me encomendaron la tarea de ser el valedictor de esta décima promoción de licenciaturas e ingenierías fue para mí un sueño hecho realidad pero a la vez me sentí abrumado, abrumado, por el hecho de expresarles en breves palabras lo que ha significado ser parte de la Universidad Thomas More, tratar de relatar las experiencias que se han vivido con un grupo de personas con las cuales se ha compartido 4 años de vida. Durante este tiempo hemos crecido, no solo como profesionales, sino por sobre todo, como seres humanos. Dudo que alguien pueda olvidar el momento de su ingreso a la universidad, o el nerviosismo de la primera clase, aunque no recuerden ni lo que se dijo en ella. Pero todas esas cosas, las buenas y malas, han ido formándonos, moldeándonos en lo que somos hoy. Hace cuatro años, entramos a la universidad con el anhelo de ser profesionales algún día. Cuando ingresamos, fue un logro para nosotros, y un orgullo para nuestras familias Hoy podría estarse repitiendo esa sensación. Estoy casi seguro de que así es. Sin embargo algo ha cambiado. El orgullo se confunde con la nostalgia de “terminar” una etapa de nuestras vidas. Al mismo tiempo, deben estar sintiendo como yo, el nerviosismo de estar a punto de empezar algo completamente distinto. Yo les pido que alcen la mirada y vean a su alrededor. Porque el día de hoy, el futuro se hace presente en el rostro de cada una de esas personas vestidas de toga y birrete que tienen a su alrededor. Hoy damos el último paso de una carrera que ha durado años. No somos los mismos que entramos el primer día de clases. Hemos madurado, hemos crecido. No puede evitarse, como dije hace un momento, sentir algo de nostalgia. Atrás quedan muchos recuerdos, recuerdos que nos acompañarán por el resto de nuestras vidas. Algunos han encontrado entre los salones de clases el amor, otros se han ganado el respeto de sus compañeros, pero definitivamente todos y cada uno de nosotros ha dejado huella, no solo en la universidad, sino también en los demás. Como olvidar los emocionantes partidos de soccer donde ¨ Los Nenes¨ al mando de Erick, Saúl, Carlos Daniel, Francisco y Carlos Fernando, emulando a grandes como Pelé nos hacían vibrar de la emoción con cada gol. Como olvidar las bromas que muchas veces compartía al lado de las bancas con el grupo de ¨ Las Papayas¨ Xiomara, Sara, Cinthia, Amanda, Sarita. Como olvidar los muchos viajes que hicimos al Hospital La Mascota con Danilo, María Cristhina, Jabibi donde íbamos a brindar alegría a los niños pero terminábamos llenos de gozo en nuestros corazones por haber compartido aunque sea un momento con estos pequeños ángeles. Nuestra promoción estuvo llena de excepcionales seres humanos, personas que se destacaron por sus habilidades pero especialmente por sus virtudes, verdaderas amazonas como mis amigas Ana Sofía y Andrea que retaban cualquier obstáculos que se le impusieran, personas con gran alegría y entusiasmo como Loana, Carlos y Erich, grandes emprendedores como Javier, Jorge y Domenico, grandes líderes que al mando del Consejo estudiantil impulsaron cambios como Michael y Mariana. Jóvenes que hicieron sobresalir el lado femenino en carreras dominadas por hombres como Melisa y Coralia. Excelentes estudiantes y grandes amigos como mi compañero de residencia Manuel. Combinamos culturas con la nuestra al lado de Ángela, Arletta y Carlos Andrés. Hay personas a las que no podemos dejar de mencionar, y son nuestros profesores. Porque es justo agradecer su paciencia y su perseverancia para enseñarnos 70 veces pruebas estadísticas como ANOVA, o dictarnos por centésima vez la definición de las P del Marketing. Les debemos varias arrugas nuevas, varias canas, o incluso, algunos nos deben agradecer el ahorro en shampoo ahora que ya no tienen pelo por nuestra culpa. Y nosotros les debemos una formación integral, una formación de la que podemos sentirnos orgullosos. Porque es difícil, a veces, poder dirigirse a un profesor como a un amigo, y sin embargo, aquí, junto a los compañeros de aula, podíamos contar con nuestros profesores para compartir en todo momento. Siempre me acordare del profesor Navarro al acertar una pregunta correctamente con su Típico ¨BRILLANTE JAIMITO BRILLANTE¨ o del término económico CETERIS PARIBUS de la profesora Meléndez al explicarnos el análisis de las variantes macroeconómicos cuando todo lo demás permanece constante. Las divertidas clases de la profesora MariaDela o los axiomas de comunicación de la Profesora Josette, Los discursos éticos del profesor Velásquez o los grandes conocimientos económicos del Dr. Defranco, los valiosos consejos de Doña Irene y así podríamos recordar cada uno momentos que hemos vivido al lado de los miembros de esta magna facultad que más que simples profesores han sido mentores y sobre todo amigos. Ellos han dado lo mejor de sí mismos y nos lo han entregado a nosotros. Hoy les retribuimos de esta manera: graduándonos. Es nuestra manera de decirles gracias. Así mismo, detrás de estos 4 años estuvieron personas que con su labor y trabajo hicieron más placentera nuestro paso por la universidad. A ellos le debemos que hubiésemos podido gozar de deliciosos almuerzos preparados por manos cariñosas como las de Doña Luvy, o que hubiésemos encontrado aquel libro que tanto nos urgía gracias a Doña Diomeda, o las ayudas técnicas con nuestras laptops y las fotocopias que nos proporcionaban Kenia y Doña Marthita. Estar siempre protegido y vigilados gracias al cuidado de Don Cesar, Don Fátimo y Don Miguel. Y no nos olvidemos de su personal administrativo que estuvo brindándonos apoyo siempre escuchando y trabajando en pro de nuestro beneficio, Gracias Pedro, Gema, Doña Anita, Ing. Rommel, Lic. Tania y todos por ayudarnos a culminar nuestra meta, por estar ahí para nosotros. He dejado de ultimo el más importante elemento de esta comunidad de la universidad Thomas More como los es nuestro querido padre Celestial, nuestro amigo que nunca nos defrauda Jesucristo y su madre la Virgen María y nuestras familias. A ellos les debemos la vida y todo lo que somos y seremos. Ellos estuvieron ahí apoyándonos, animándonos, dándonos fuerza para continuar, nunca dudaron de nosotros y hoy es nuestro momento de agradecérselos. Creo hablar en nombre de todos los graduandos de esta promoción cuando digo que sin su apoyo y amor no hubiésemos podido llegar. A título personal quiero rendirle un tributo especial a aquellos personas que me enseñaron todo lo que se, gracias a ellos he podido alcanzar todo lo que he logrado y han estado ahí siempre en mis alegrías y mis tristezas, en mis enojos y mis sonrisas. Ustedes son la piedra en la que he construido mi vida. A mis abuelas, Mami y abuelita Pinita verdaderas matriarcas de la familia que con sus sabios consejos he podido acumular conocimientos que solo se obtiene a través de una experiencia de vida plena y enriquecida por valores éticos, morales y religiosos. Mis hermanos, Ana Lucia y Antioco por mucho mis mejores amigos con los cuales he compartido bromas y dificultades, ustedes más que hermanos mayores han sido mis confidentes y mis guías que me han brindado apoyo y una palabra amiga en los momentos difíciles. Por último a mis padres, mi papa Antioco hombre de carácter inquebrantable, de palabra fácil y conocimiento profundo que me ha enseñado a enfrentarme a la vida con firmeza y a plantearme retos en mi vida para irme superando no solo como hijo, estudiante y profesional sino también como ser humano. A mi mama Matilde, tú has sido la mejor de las madres, mujer fuerte pero a la vez de una dulzura inigualable, tu amor y tu fe han sido el motor de nuestra familia, tú me has enseñado que las esperanzas son las ultimas que se pierden y que si tenemos fe en Dios todo puede pasar, que con El somos capaces de mover montañas. Gracias MAMA Y PAPA hoy más que nunca me siento orgulloso de tenerlos a ustedes como padres. Esto es lo que significa ser parte de la Universidad Thomas More. Esta es mi percepción de lo que la Universidad Thomas More es, una comunidad de personas excepcionales, padres abnegados, maestros altamente calificados pero especialmente jóvenes comprometidos por hacer un cambio no solo en nuestra patria sino en el mundo entero, jóvenes sedientos de valores de tolerancia, solidaridad y preocupación por el medio ambiente. Estos valores son parte del espíritu de la universidad que los guiara e inundara. El Espíritu de Thomas More. Aquel que les recordara que son embajadores de él y de esta nación ante el mundo. El cansancio, malos entendidos, diversas vicisitudes son nada para el sentimiento de satisfacción de haber culminado una jornada enriquecedora al final del día. Por haber aprendido algo más de uno, de otros, del pasado, y por haber contribuido en labrar nuestro futuro. Cuando se sientan abatidos, cuando sientan que ya no dan más, que no hay necesidad de levantarse después de una caída, cuando sientan que el mundo no puede ser cambiado y todo pinte negro acuérdense de nuestro santo patrono Thomas More y su pensamiento. ¨ Los tiempos no son nunca tan malos como para impedir que un hombre bueno viva en ellos¨. Sólo resta felicitar a cada uno de ustedes, por haber llegado a la meta. Lo conseguimos, hoy nos graduamos pero siempre tengan presente que la excelencia moral es el resultado del habito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia, templados realizando actos de templanza, valientes realizando actos de valentía. Seamos valientes y trabajemos por alcanzar nuestros sueños, que el cielo sea nuestro limite, no desfallezcamos, sigamos Siempre ADELANTE Dios los bendiga a todos. Muchas Gracias, Lo Hicimos.
Sitio Web por Joaz Rivera