Discursos del Valedictor Graduación Maestrías 2020


DISCURSO VALEDICTOR DE MAESTRÍAS.

Ing. Yader Hernández, Graduación 2020

27 de Febrero 2021

 

Buenos días a todos los presentes: graduandos, familiares, amigos, profesores, equipos de apoyo, presentes todos. Primeramente, doy gloria a nuestro Padre Celestial, Fuente de toda sabiduría y conocimiento. Es un honor para mí estar esta hermosa mañana frente a ustedes.

Hoy podemos decir: ¡Hasta aquí nos ha ayudado nuestro Señor Jesucristo!!!  Estamos para celebrar juntos el triunfo sobre el temor, la incertidumbre y el desvelo.

Con mucho pesar por esta etapa que culmina, pero también, con mucha más fe y con nuevos sueños, planes y propósitos qué cumplir. Los graduandos estamos ante la oportunidad de ser protagonistas de cambios en pro de nuestras vidas, familias, sociedad y nación.

Contra todo pronóstico de malas noticias, hoy, podemos visionar con muchas expectativas lo porvenir. Hoy podemos desde nuestras posiciones o en las posiciones que ocupemos mañana, tener la oportunidad de aportar al bien común e invertir en lo que será el legado de nuestras generaciones y por lo cual seremos recordados.

Damos gracias y bendecimos a la Universidad Thomas More por ser el instrumento de formación y entrenamiento, por medio de sus programas de estudios. Son estos programas de estudios los que han cambiado nuestra forma de pensar y ver las cosas. Para mí, la Maestría Ejecutiva en Gerencia Empresarial ha significado una mayor capacidad de análisis y una “caja de herramientas” para tomar decisiones acertadas en un contexto mundial cada día más acelerado y exigente. Cada clase significó un ladrillo más en el fundamento del conocimiento aprendido, lo que me permite tener ahora, una perspectiva más amplia y una visión mejor definida.

Ciertamente que no hay una fórmula secreta para el éxito, pero por medio de esta maestría hoy puedo decir que, las metas son una realidad si lo hacemos con mucha fe, esfuerzo, pasión, amor, dedicación y con los instrumentos de estudio, así como de las experiencias compartidas por los profesores.

Es meritorio recalcar el interés de la universidad Thomas More por la excelencia. Excelencia en el pensum académico, en el claustro de profesores, en el staff de colaboradores y equipos de trabajo. Es esta excelencia, más los principios y valores que identifican a la universidad como pionera y punta de lanza en la formación de los profesionales del ahora.

Quiero agradecer a los profesores, hombres y mujeres que con empeño y sin ningún celo o reserva, nos empujaron para que aprendiéramos a dar la milla extra. Siempre con el fin de sacar lo mejor de nosotros mismos. Recuerdo que al inicio de la maestría las cosas no estaban tan bien, los resultados no eran lo esperado, así que uno de los profesores dio una retroalimentación a los que necesitábamos cambiar de actitud. Esa vez me reuní en su oficina y sus palabras fueron: “tienes que estudiar y establecer prioridades si quieres terminar con éxito”. Esas palabras más que un consejo fueron un reto y algo muy necesario. A tal punto que gracias a ello hoy también estoy frente a ustedes.

Quiero agradecer a mis compañeros de clases, de los cuales también aprendí muchas cosas y a quienes tuve el honor de conocer y compartir momentos de estudio hasta largas horas de la noche y madrugada (a Roberta, Diego, Griselda, Liss, a toda la generación de MAEG XXII). Así como también a los demás compañeros que estuvieron de las otras maestrías o generaciones de maestrías. Todos ellos, personas muy profesionales, destacados en sus labores y con un espíritu de superación increíble.

También agradezco a todo el personal administrativo, a las personas detrás de la logística en la universidad, esto incluye a las personas de seguridad y limpieza de las instalaciones.

Agradecemos a nuestras familias, padres, esposas o esposos, hijos e hijas, de quienes nos ausentamos muchas veces, aún en fechas especiales, pero, que supieron comprender y entender que todo es con un propósito. ¡Gracias por ser esa voz de ánimo y fortaleza muchas veces!

Muchas gracias a quienes nos apoyaron desde el principio, a quienes confiaron en nosotros, a los que oraron por nosotros, a nuestros jefes, a las instituciones o empresas, a los amigos o hermanos que también nos animaron.

Damos gracias a Dios por tener esta graduación aún en medio de una pandemia o del sacudimiento mundial. Hoy veo con fe y expectativas que algo mayor viene para Nicaragua. La atmosfera está cargada y preparada para una lluvia de bendiciones. Todavía las naciones vecinas se sorprenderán del surgimiento de Nicaragua. Ya no seremos la cenicienta, sino que seremos tierra deseada.

Así que nos toca creer e invertir en esta tierra que fluye leche y miel.  Invertir no solo finanzas sino también oraciones y poner en práctica lo que hemos aprendido. Por mí parte, estoy comprometido a dar lo mejor de mí y a continuar trabajando y haciendo las cosas con excelencia.

¡Muchas gracias! y ¡DIOS bendiga Nicaragua!